El la mira desde la butaca que hay enfrente de la gran cama.
Esta atardeciendo y ella se ha quedado dormida. La luz hace juegos de sombras con su cuerpo.
Un cuerpo que ya esta grabado en las yemas de sus dedos, en las palmas de sus manos.
La habitación, ahora en silencio, está llena de sus olores,de sus caricias y de sus besos.
Llena de sus palabras y silencios.De sus demandas y ruegos.De sus risas y sus respiraciones.
Ella se despierta y le sonrie recordando al instante todo lo que han compartido.
Sin moverse, sin dejar de mirarle a los ojos, le dice:

Me gusta cuando me miras porque siento que realmente me ves.

Muy despacio se levanta y se acerca hasta estar justo enfrente de él.
Y de pie, sin tocarlo, le acaricia en silencio su pelo.
Su mirada va acariciando el cuerpo desnudo del hombre que no deja de mirarla.
Acaricia su rostro, su cuello,sus hombros, sus brazos y sus manos.Cuando llega a su torax se recrea con el vello que lo puebla y su caricia baja hacia su sexo que esta preparado para ella.
Y mientras lo hace, ella siente en su cuerpo las caricias de la mirada de él, que no deja de sonreir.
Ella observa sus manos vacías de caricias.
Casi sin querer, desliza su mano hacia su cuello. El dedo índice vuela hacía la esquina contigua al nacimiento de su pezón ya erecto..y le dice:

¿Quieres??