Cerezas
3 jul 08El otro día opté por no coger la autovía y tomar el viejo camino de Santiago.Habia llovido y la tarde se habia quedado fresquita.Cuando llegué al alto de Pieros paré el coche y me acerqué a los cerezos que hay a los lados del camino.
Es un regalo poder comer las cerezas directamente del árbol y fuí comiendo unas cuantas mientras contemplaba el atardecer.
Con un hueso en la boca retomé el camino al Valle.Mientras conducía recordé el cuento de Manuel Rivas...
"Sueño con la primera cereza del verano.Se la doy y ella se la lleva a la boca, me mira con los ojos cálidos de pecado, mientras hace suya la carne. De repente, me besa y me la devuelve con la boca.Y yo que voy tocado para siempre, el hueso de la cereza todo el día rodando en el teclado de los dientes como una nota musical silvestre.
Por la noche: «Tengo algo para ti, amor».
Dejo en su boca el hueso de la primera cereza."
Así comienza el cuento " Qué me quieres,amor?" de Manuel Rivas.