Canción estéril
15 may 08" Era mi primer día en la ciudad y mis pasos se dirigierón al barrio de Montserrat.
Allí, a la Pensión Española, llegó mi abuelo Manuel a principios de los años 30.
La pensión ya no era tal pero el edificio, aún en ruinas, resistía en el centro del barrio.
Muy cerca de allí encontré el Museo del Grabado.
Llevaba un rato mirando las diferentes salas cuando me encontré ante un grabado que ocupaba practicamente toda la pared de la sala más pequeña del museo.
Mientras lo miraba, la tristeza que me acompañaba afloraba con fuerza.
El sueño estaba roto, no vería tu primera mirada, ni tu primera sonrisa.
No podría verte crecer.No podría ayudarte, no vería como el amor llegaba a tu vida, no podrías compartir todo el amor que te estaba esperando.
No nos ibamos a encontrar y los dos seguiríamos solos.
A mi espalda, una voz con acento porteño explicaba a un grupo:
"En la Madonna, Munch ha integrado en la litografía el marco que diseñó para la pintura.
Y así se ha respetado en el grabado. Los espermatozoides que le dan una mayor claridad sobre el tema de la concepción y un óvulo. Un óvulo con rostro humano. La lejanía entre el óvulo y la madre viene a significar el temor a la pérdida, la soledad y las ausencias."
Y al oir los pasos que se alejaban... seguí llorando.
Buenos Aires, Primavera del 2003."

Cómo habría querido darte todo
lo que yo nunca tuve: una infancia feliz
-cimiento de un futuro
compacto en seguridad y fortaleza;
cierta disposición favorable ante el mundo,
la salud del silencio,
el taller clandestino de las palabras,
la amistad,el ansia de saber,de ser libre,
las llamas del motín de enamorarse,
el fragor de vivir y un respeto a la muerte.
Pero nada de eso te podré conceder,
porque no nacerás.
Y aun así, me pregunto
si habrias admitido cuanto yo te ofrecía
-simplemente, la vida;
y aceptarme, porque yo te aceptaba.
Angel Guinda