"En cierta ocasión, un científico se trasladó a una casa que tenía en la
playa con el fin de poder concentrarse y finalizar unos trabajos.
Al caer la tarde se dispuso a dar un paseo, y mientras caminaba por la
playa vio a lo lejos a un hombre bailando; sonrió, al pensar que
alguien en aquel lugar y a esas horas podía estar bailando y caminó
hacia él. Al acercarse más observó que el hombre no bailaba, sino que
recogía algo del suelo y lo lanzaba al agua.
Cuando hubo llegado a su altura, le saludó y le dijo:
¿Qué es lo que está haciendo?
- El hombre le sonrió y le contestó:
"Lanzo estrellas de mar al océano".
¿Por qué, le preguntó el científico?
- Está bajando la marea y al quedarse varadas en la arena pueden morir.
Pero si hay decenas de kilómetros de playa y miles de estrellas de mar, ¿cree que su esfuerzo servirá para algo?
El hombre le escuchó educadamente, y cuando hubo acabado, se agachó, recogió otra estrella y la lanzó al mar.
- Para esa, mi esfuerzo sí tuvo sentido -contestó-.
El científico siguió caminado concentrado en lo que acababa de pasar y se dio cuenta de que aquel hombre no quería ser un mero observador, sino tomar parte en algo en lo que creía. Retrocedió al lugar donde se encontraba y ayudó al
hombre a lanzar las estrellas al mar".

11 comentarios
el-peletero 5 ene 2008 | 10:57 AM
Buenos días “Mujer delgada”.
Los científicos tienen mala y buena fama, depende, al menos ése es capaz de darse cuenta de su error, de darse cuenta que su pregunta está equivocada, y de comprender que la respuesta del hombre que baila, pues bailar es algo parecido a eso, lanzar estrellas al océano, es la correcta.
También tiene el acierto de quedarse junto a él y ayudarle y no seguir caminando mientras reflexiona. Aunque quizás, mientras va lanzando las estrellas de mar se le ocurra idear una máquina que lance mil estrellas por cada una que lanza él.
Pero también es posible que durante el tiempo que le dedica a inventar tal máquina, se le olvide continuar con las investigaciones que estaba realizando y que consistían en una vacuna contra la malaria.
Es una buena historia, pero cuando se manejan cantidades de seres vivos hay que evitar caer en cualquiera de los dos extremos. La vida de una sola es enormemente valiosa, pero hay que evitar la perversión de Stalin, y la perversión puede caer del lado bueno o del lado malo.
Stalin decía: “la muerte de una persona es una tragedia, la de millones es solamente una estadística”
Bon día.
www-lacoctelera-com-inaki 5 ene 2008 | 11:37 AM
Me ha gustado mucho. En esta vida hay que mojarse porque si no, ¿para qué estamos aquí?. Un besazo, Mujeresqueleto, y buenos Reyes.
Iñakito.
Ele Gallerani 5 ene 2008 | 11:53 AM
¿Sabes que guardaba este texto para postearlo? Gracias por ponerlo tu, me parece genial y tan explícito.
BSS
lamujeresqueleto 5 ene 2008 | 11:56 AM
Peletero, sin perversiones....la vida de una persona es extraordinaria y lo que diga Stalin, a mi, me la trae floja y perdón por la expresión.
El cuento habla de "involucrarse" ,de hacer lo que crees que tienes que hacer aunque el resultado no sea quizás todo el que te gustaría. El resultado no es lo más importante.
Lo es no ser solo un mero espectador.
Según tú ,el científico , mientras descubre esto se esta perdiendo o esta en otras cosas...peor para el, porque la acción que esta realizando merece la pena de ser disfrutada en ese momento y sus pensamientos hacen que no lo haga.
Bon día per tú també
lamujeresqueleto 5 ene 2008 | 11:59 AM
Iñakito, si ...hay que mojarse y no quedarse pensando ...y si lo hubiera hecho ((;
que los Reyes sean buenos....y por fin se terminan las p.... Navidades!!!!!!!
un abrazo
Ele, las causalidades..ya ves ((; estaba en el aire y cualquiera podia respirarlo ((;
buen finde !!
Nadie Dice 5 ene 2008 | 12:59 PM
Diosss, de repenente leo el texto, y luego aparece Stalin, todavia estoy pensando que tienen que ver los cerdos con la velocidad, claro que se de sobra, sin metodo cientifico que los cerdos corren.
Opinion al fin y al cabo, hay que mojarse, pero si se tienen ciertas reticencias en el Decathlon tienen unos trajes de neopreono fantasticos, y se acercan las rebajas.
Voy a por uno, ahora mismo...
Nadie
el-peletero 5 ene 2008 | 02:18 PM
Yo también hablo de involucrarse y de disfrutar el momento, también hablo de eso, precisamente de eso.
Gracias a que Alexander Fleming se involucró y disfrutó del momento, muchos, entre ellos yo, no somos ciegos de nacimiento, y que quieres que te diga, me alegro y le agradezco que hiciera lo que hizo, si además pudo echar estrellas de mar al mar, pues mucho mejor. Pero si no tuvo tiempo de lanzar ninguna, le agradezco también que se encerrara en su laboratorio
A Nadie dice:
Sacar al señor Stalin a colación y su famosa frase, independientemente de lo que uno pueda involucrarse y disfrutar de los momentos, es porque en ella se usa un argumento numérico muy parecido al que usa el lanzador de estrellas.
No necesitas la ciencia para saber que los cerdos corren, pero sí para curar sus enfermedades, ¿o eres uno que cura con la imposición de manos?
Saludos.
harukaze 5 ene 2008 | 08:26 PM
Creo que esa actitud es la única que vale cuando te encuentras con determinadas situaciones, a esa estrella (o a esa persona), en ese momento concreto, le sirve lo que hagas, le solucionas algo.
Feliz noche de reyes. Besos.
carlos ene eme 6 ene 2008 | 05:00 PM
Esqueleto lindo: pues yo soy de esos tontos que cogerían la Estrella de Mar y con todo cuidado la enviaría a su hábitat natural. Puede que a nivel global no signifique nada, pero para ella y para mí tiene mucho valor.
Lo del científico también puede interpretarse como que, algunos, desde su atalaya de sabiduría, más allá del bien y del mal, pueden aprender algo del ser humilde, que sólo es conocedor de su entorno y poco más. A veces, de las cosas pequeñas se sacan grandes enseñanzas para conseguir las mayores metas.
Respecto a Stalin, yo también lo arrojaría al agua, pero con un ancla de 700 kilos enganchado en su cuello.
Un besazo.
Carlos.
eric 6 ene 2008 | 07:59 PM
Es curioso, el científico vió un hombre bailando cuando lo que hacía era salvar estrellas de mar. También es curioso lo de "que en aquel lugar y a esas horas" estuviera bailando. Representa muy bien determinado tipo de personal. Seguiremos , yo también, devolviendo estrellas de mar al Océano, no por reconocimiento, no por agradecimiento, sino por convicción de su importancia ( aunque interpreten que solo estoy bailando o qué estúpido de hacerlo a esas horas).
Un besote
Jesús 8 ene 2008 | 09:37 AM
A veces, ante la sensación de no poder solucionar por completo un problema, ni siquiera nos molestamos en cuntribuir a paliarlo dentro de nuestras posibilidades. Puede que no llegase a resolver el problema para todas las estrellas, pero para aquellas que lo resolvió, valió la pena su contribución. Y lo mejor es que no sólo no le suponía esfuerzo, sino que disfrutaba con ello, incluso ante el asombro de quienes inicialmente no lo comprendían, lo cual tampoco supuso dejar de hacer aquello en lo que realmente creía.
Precioso cuento para no dejar fácilmente de seguir aportando nuestro granito de arena, de la manera y en la medida en que creamos, podamos y queramos.
Buenos días, MujerEsqueleto. De vuelta de un descanso y también al trab... a la oficina. Te mando un beso.
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